Terapia de Grupo

¿Qué es la terapia de grupo?

El concepto “terapia de grupo” engloba un gran número de intervenciones distintas, que pueden focalizarse en el manejo de problemas concretos, en la adquisición de habilidades conductuales y cognitivas o en los beneficios sociales de la experiencia grupal en sí misma.

Hay muchos modos distintos de clasificar los grupos terapéuticos. Nos centraremos en algunas de las diferenciaciones más fundamentales, especialmente aquellos que se refieren a la composición y la estructura del grupo.

1. Psicoeducativos y centrados en el proceso

Los grupos psicoeducativos tienen como objetivo aportar a sus miembros información y herramientas para manejar dificultades. Pueden centrarse en patologías, como sucede con los grupos psicoeducativos para familiares de personas con psicosis o trastorno bipolar, o en temas determinados, como la educación emocional para adolescentes.

Por contra, los grupos centrados en el proceso, más cercanos a las tradiciones psicodinámicas y experienciales, se centran en la utilidad de la relación grupal en sí misma para promover la expresión emocional y el cambio psicológico en las personas que participan.

2. Pequeños y grandes

Se suele considerar que un grupo terapéutico es pequeño cuando está formado por entre 5 y 10 miembros, aproximadamente. En estos grupos la interacción y la cohesión son mayores, y en muchos casos se crean relaciones estrechas. El tamaño ideal de los grupos es de entre 8 y 10 personas, según los expertos.

Los grupos más grandes son más productivos, pero tienden a facilitar en exceso la formación de subgrupos y la división de tareas. Además los participantes de grupos grandes tienden a sentirse menos satisfechos que los de grupos pequeños.

3. Homogéneos y heterogéneos

La homogeneidad o heterogeneidad de un grupo pueden valorarse en función de un único criterio, como la presencia de una sola problemática o de varias, o bien a nivel general; por ejemplo, los miembros de un grupo pueden variar en género, edad, nivel socioeconómico, etnia, etc.

Los grupos homogéneos tienden a funcionar de forma más rápida, a generar más cohesión y a ser menos problemáticos. No obstante la heterogeneidad, especialmente en trastornos o dificultades concretas, puede ser muy útil para presentar distintas alternativas de comportamiento.

4. Cerrados y abiertos

En los grupos cerrados las personas que están presentes en la creación del grupo lo están también cuando finaliza, mientras que en los grupos abiertos los miembros varían en mayor medida, normalmente porque se mantienen activos durante más tiempo.

Los grupos cerrados generan mayor cohesión pero son más vulnerables a la salida de miembros. Los grupos abiertos se aplican, por ejemplo, en hospitales psiquiátricos y en asociaciones como Alcohólicos Anónimos.

Fuente: https://psicologiaymente.com/clinica/terapia-de-grupo