¿Cuándo pedir ayuda a un Psicólogo?
Pedir ayuda a un psicólogo no es ningún signo de debilidad, sino todo lo contrario, de inteligencia y de autoconocimiento.
Denota una persona con apertura y afrontamiento ante las dificultades.
A terapia no van los locos.Van los valientes.
Van quienes se cansaron de huir de sí mismos,
quienes entendieron que mirar hacia adentro requiere más coraje
que fingir que todo está bien.
Van los que se atreven a ponerle nombre a lo que duele,
a desempolvar heridas viejas, a cuestionar patrones aprendidos
que ya no quieren repetir.
Ir a terapia es hacerse cargo. Es dejar de culpar al pasado,
a los otros, a la suerte.
Es asumir que sanar no es olvidar, sino comprender,
Integrar, aceptar y transformarse.
Van quienes eligen romper cadenas invisibles,los que deciden no heredar el dolor ni seguir reaccionando desde la herida.
Van quienes quieren vivir distinto, amar distinto, responder distinto.
No es debilidad pedir ayuda. Debilidad es quedarse donde duele
solo por miedo a cambiar.
La terapia no te quita la historia, te devuelve el poder sobre ella.
Y eso…eso solo lo hacen los valientes.
El objetivo es que la persona que acude a consulta aumente su capacidad para resolver sus problemas y para satisfacer sus necesidades, facilitando una buena relación consigo misma, con los demás y con el entorno.
Es decir, restablecer el bienestar de la persona, desarrollar habilidades y recursos.
Los problemas que llevan a las personas a terapia normalmente son: (Pérdida de interés y sentimientos de abrumación, depresión, dificultades interpersonales, ansiedad , problemas de autoestima, problemas sexuales, fobias y temores, dificultades laborales, sentimientos de culpa, problemas de concentración, etc.), o simplemente no sabes que decisión tomar.
Muchas personas se muestran reacias a usar psicoterapia cuando surgen problemas como estos.
En épocas anteriores investigaciones mostraban que las personas tenían preferencia a consultar médicos, sacerdotes, abogados etc., sin embargo en los últimos años la psicoterapia ha tenido mayor aceptación y ha demostrado su eficacia ya que es una disciplina validada científicamente.
MITOS EQUIVOCADOS Y REALIDADESDE LA PSICOTERAPIA
MITO Tengo que estar muy mal para ir al psicólogo
REALIDAD La psicología puede ayudar a todo aquel que lo esté pasando mal emocionalmente y a todo aquel que quiera conocer mejor lo que realmente siente y piensa. Ayudando a desarrollar técnicas o entrenar de habilidades.
MITO El psicólogo habla igual que un amigo
REALIDAD La terapia es un proceso donde se aplican técnicas adecuadas a cada caso con una metodología y objetivos acordados Está científicamente validada.
MITO En terapia te pasas toda la vida
REALIDAD La duración de la terapia es variable, según sea la situación de la persona. Habitualmente es suficiente estar algunas sesiones acudiendo a una cita semanal y en la mayoría de los casos cada dos semanas.
MITO Voy a acupuntura, hace lo mismo
REALIDAD La acupuntura es muy eficaz para aliviar la intensidad de los síntomas y regula energéticamente y la psicología se encarga de ayudarte a encajar las cosas en tu mente. Son, pues, complementarias.
MITO Tomo pastillas y ya está
REALIDAD La medicación regula fisiológicamente, pero nunca va a la causa del problema. Enmascara las emociones
MITO La terapia psicológica es para locos o para casos perdidos.
REALIDAD. El verdadero fin de la terapia psicológica, cualquiera que sea, es que el paciente aprenda significativamente a utilizar herramientas que le permitan una mejor adaptación a su entorno y conseguir sus objetivos vitales acorde con los valores personales.
MITO Todas las terapias psicológicas duran muchos años.
REALIDAD Las terapias actuales tienen como objetivo el problema actual por el que acude el paciente.
Terapeuta y paciente establecen conjuntamente los objetivos de la terapia, y la agenda y para que el trabajo realizado tenga un rumbo.
En definitiva, no hace falta tener una situación extrema para acudir a un psicólogo.
No todo el mundo que acude al psicólogo tiene que tener un trastorno psicológico. También puede ser para no repetir pensamientos y creencias limitantes.
La persona que acude por primera vez al psicólogo se va a encontrar con una persona cercana, que entiende lo que le pasa y que le ayudará a resolverlo sin juzgarlo
Pedir ayuda a un psicólogo no es ningún signo de debilidad, sino todo lo contrario, de inteligencia y de autoconocimiento. Denota una persona con apertura y afrontamiento ante las dificultades.
La Psicoterapia ayuda a la persona a ver y comprender lo que está pasando, cómo ha llegado a esa situación y a partir de ahí, desarrollar los posibles caminos o salidas, elegir el camino o caminos y ofrecer los apoyos necesarios para poder actuar.
La importancia de la terapia psicológica en momentos de crisis emocional
Hay etapas en la vida en las que todo parece desbordarse. Una pérdida inesperada, una ruptura amorosa, situaciones laborales o problemas de salud pueden hacernos sentir tristes o superados por nuestros propios pensamientos.
Cuando se está pasando por una crisis emocional es fácil sentirnos solos, confundidos o sin fuerzas para seguir adelante.
En esos momentos de angustia donde las emociones están fuera de control, contar con el acompañamiento adecuado puede hacer una gran diferencia.
La terapia psicológica individual les permite a los pacientes entender mejor lo que sienten, recuperar su bienestar general y sanar desde el interior.
¿Qué es una crisis emocional y cómo se manifiesta?
Una crisis emocional, también conocida como colapso nervioso o crisis de salud mental, es una respuesta intensa ante un problema que supera la capacidad de afrontamiento de una persona.
Suele implicar una pérdida de control sobre las emociones, pensamientos confusos y una sensación de desesperación.
Algunas de sus señales más comunes son:
Ansiedad excesiva: las crisis emocionales generan una sensación de nerviosismo o miedo que no puede controlarse, lo que puede llevar a ataques de pánico.
Depresión profunda: sentimientos de tristeza intensa, desesperanza y falta de interés por las cosas que nos suelen agradar.
Dificultad para tomar decisiones: la confusión mental puede dificultar la toma de decisiones, lo que suele empeorar la situación.
Sentimientos de culpa o vergüenza: a menudo, las personas en crisis emocional sienten que no están a la altura o que han fallado de alguna manera.
Problemas de sueño o apetito: estos episodios pueden interferir con los patrones de sueño, provocando insomnio o exceso de sueño, así como falta de apetito.
A pesar de que estas reacciones son normales, cuando se alargan en el tiempo o se vuelven abrumadoras, pueden afectar la calidad de vida y la capacidad de una persona para funcionar en su día a día.
Las 4 etapas de una crisis emocional
Las etapas de una crisis emocional representan diferentes momentos en ese proceso de superar una situación que se percibe como confusa y amenazante.
Este tipo de situaciones se abordan y resuelven mejor con ayuda profesional.
Las etapas de una crisis emocional son fases normales dentro del proceso de recuperación del equilibrio.
Una situación crítica no se resuelve de la noche a la mañana, sino que implica el tránsito por una serie de pasos antes de llegar a una resolución completa.
Cada una de las etapas de una crisis emocional comprende un conjunto de respuestas que si bien en principio no son las más adecuadas, sí corresponden a una forma normal de reaccionar.
Así, impedirá que forcemos situaciones o reacciones, permitiendo que fluyan con naturalidad cuando nuestra intervención no es necesaria.
En este tipo de crisis, se produce una gran afectación que no solo involucra las emociones, sino también a la cognición y la conducta.
En esas condiciones, es complicado que una persona logre pensar con claridad, encuentre soluciones o pueda ser de ayuda para los demás. Enseguida veremos cuáles son las etapas de una crisis emocional.
1. Parálisis, la primera de las etapas de una crisis emocional
La principal característica de una crisis es que constituye una situación en la cual se produce un cambio inesperado que torna inestable o incierto lo que sigue hacia el futuro.
En el caso de las crisis emocionales, hay una o varias realidades que provocan una conmoción subjetiva y que desbordan momentáneamente la capacidad de reacción.
La primera de las etapas de una crisis emocional es la parálisis. En este caso, esa reacción constituye un mecanismo de defensa saludable.
En la naturaleza, todos los animales se quedan quietos cuando se sienten frente a un peligro, en especial si es desconocido.
La parálisis es una expresión de desconcierto, principalmente, por lo repentino de la situación.
2. Incertidumbre
Tras ese primer momento de estupor, lo que sobreviene es un estado de incertidumbre, el cual se caracteriza por la presencia de angustia y ansiedad.
Comienza a comprenderse lo que sucede, pero se ve más la magnitud de la amenaza que las herramientas para abordarla y tramitarla.
En este punto, surge la ansiedad confusional.
Esta es una modalidad que está estrechamente vinculada con sentimientos de desorientación, dificultad para precisar las emociones, desorden en las ideas y conciencia limitada.
Predomina la sensación de estar perdidos y, al mismo tiempo, amenazados por la realidad.
3. Intrusión
Dentro de las etapas de una crisis emocional no siempre está presente la fase de intrusión, aunque sí en muchos casos.
Esta vivencia aparece especialmente en los casos de crisis más intensa o vital.
Se caracteriza por la aparición de miedos irracionales y una agudización del sentimiento de angustia.
Lo que sucede en esta etapa es que la persona se repliega y no actúa, pero sí piensa constantemente en la crisis que vive.
A partir de esto se incuban ideas relacionadas con un sobredimensionamiento de los peligros hacia el futuro, imágenes trágicas y fuertes sentimientos de minusvalía.
Aparecen los llamados “pensamientos intrusivos”. Estos son imágenes o ideas que llegan a la mente de forma espontánea e involuntaria.
Son pensamientos desagradables y atemorizantes, que se quieren mantener a raya, sin éxito.
Esta es la fase más aguda en el proceso de abordar una crisis emocional.
4. Elaboración y resolución
Es muy difícil salir de una crisis emocional sin la intervención de algún factor externo.
A veces es un amigo, un libro, un consejo, un terapeuta, etc., lo que se convierte en ese factor que marca el tránsito desde el estado de conmoción hacia otro que permite trabajar sobre lo ocurrido, con el fin de tramitarlo.
Se necesita un vehículo para exteriorizar el malestar que se experimenta y este pude ser la palabra.
Esta puede ser oral o escrita y constituye el mecanismo para comenzar a poner en orden las ideas, las emociones y las percepciones.
Construir una narrativa de la situación es fundamental para asimirla y comenzar a comprenderla.
Es necesario dejar salir el dolor para que la conciencia vaya emergiendo.
Cuando esto ocurre, se logra construir una idea más realista de la situación y también identificar las herramientas personales con las que se cuenta para abordarla.
Tras esa elaboración viene la resolución, que no es otra cosa distinta que recuperar un tono emocional saludable.
En muchos casos, sin ayuda especializada, una persona puede quedar atrapada durante un periodo prolongado en alguna de las etapas de una crisis emocional.
Acudir a un psicólogo en este tipo de situaciones es más que aconsejable, pues constituye un valioso apoyo para llevar a cabo el proceso más rápidamente y de una forma más saludable.
¿Por qué es importante la terapia psicológica durante una crisis emocional?
Cuando una persona se enfrenta a una crisis emocional, puede sentirse muy sola y perdida, pero es fundamental recordar que buscar ayuda es un paso valiente y necesario para salir adelante.
La terapia psicológica nos permite expresarnos sin juicio, y explorar nuestros pensamientos y emociones de manera profunda.
Estos son sus principales beneficios:
1. Proporciona un espacio seguro
Uno de los aspectos más valiosos del acompañamiento psicológico es que ofrece un entorno seguro y privado para que la persona se exprese sin miedo a ser juzgada.
Durante una crisis emocional, compartir las experiencias y emociones más profundas puede ser un alivio.
Guardar los sentimientos que nos sobrepasan solo trae dolor y angustia.
2. Ayuda a procesar las emociones
Al vivir un problema complejo, es normal sentirse confundido o abrumado por lo que se está sintiendo.
La terapia ofrece un espacio para explorar esas emociones, entender de dónde vienen y cómo influyen en nuestras decisiones y comportamientos.
Al ponerles nombre a las emociones y trabajar con ellas, no solo se alivia el malestar, sino que también se inicia un proceso de sanación más profundo y consciente.
3. Ofrece herramientas para el manejo del estrés
Los psicoterapeutas tienen una variedad de herramientas y técnicas que pueden ayudar a las personas a lidiar con el estrés, la ansiedad y la angustia.
Entre ellas, se incluyen la terapia cognitivo-conductual, la relajación muscular progresiva y técnicas de mindfulness.
4. Fomenta la resiliencia
Mediante la terapia, las personas aprenden a ser más resilientes, desarrollando la capacidad de superar la adversidad.
Esto se logra al aumentar la autocomprensión, el autocuidado y las habilidades para manejar situaciones difíciles en el futuro.
Un estudio publicado en la revista académica Anti-Aging Eastern Europe, sugirió que las intervenciones psicológicas durante momentos de crisis pueden ayudar mucho a que los pacientes se sientan más motivados y se comprometan con sus tratamientos, en especial cuando sufren dolor crónico, depresión o fatiga.
5. Ayuda a reestructurar pensamientos negativos
Muchas veces, cuando estamos en crisis, nuestros pensamientos tienden a ser pesimistas y autocríticos.
La terapia psicológica ayuda a identificar estos patrones de pensamiento y reestructurarlos para fomentar una mentalidad más positiva y realista.
6. Establece metas para la recuperación
En medio de una crisis emocional, es común sentirse perdido o sin rumbo. La terapia ayuda a poner orden en ese caos emocional, guiando a la persona a establecer metas claras y realistas.
Dar pequeños pasos concretos impulsa el progreso y también devuelve la motivación y el sentido de propósito que muchas veces se pierde en los momentos difíciles.
¿Cómo saber si necesitas terapia psicológica?
Todos pasamos por episodios difíciles en diferentes momentos de nuestra vida, pero si sientes que los sentimientos de ansiedad o tristeza continúan en aumento con el paso del tiempo e interfieren con tus actividades diarias, es recomendable buscar ayuda profesional.
Estas son señales de que podrías beneficiarte de la terapia:
Tus emociones están afectando tus relaciones interpersonales.
Te sientes constantemente abrumado y no puedes encontrar consuelo.
Experimentas cambios significativos en el apetito, el sueño o la energía.
Sientes que no puedes funcionar en tu vida cotidiana debido a tus emociones.
Estás tomando decisiones impulsivas o peligrosas como forma de lidiar con el dolor.
En momentos de crisis emocional, busca ayuda profesional
Cuando sientas que tu mundo se desmorona a pedazos y necesites hablar con alguien de lo que sientes, buscar apoyo psicológico es una decisión sabia y valiente.
No tienes que atravesar estas dificultades solo, y contar con el acompañamiento de un profesional capacitado puede ayudarte superar este difícil momento de manera más saludable.
