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Refranes populares, psicología popular

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Refranes populares, psicología popular

Los refranes encierran mucha psicología y pueden ser definidos como dichos populares que aportan un consejo o una moraleja.

Me gusta llamarlo La psicología de la abuela

Los refranes son las herramientas de nuestras abuelas y mayores para transmitir enseñanzas que nosotros podemos aprovechar.

Uno de los mejores recuerdos que tengo de mi abuela son la cantidad de refrenes que me enseñó,

“No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy” este me lo repito todos los días cuando intento posponer algo, para no caer en la La procrastinación (del latín procrastinare: pro, adelante, y crastinus, mañana),​

postergación o posposición el hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables por miedo o pereza a afrontarlas.

Otro de los refranes que me han ayudado y que he seguido el ejemplo de mi abuela es el de:

“A quien madruga, Dios le ayuda” y los que me conocen saben que soy un madrugador, aunque también sé que tiene un contrapuesto.                                                                                      “no por mucho madrugar, amanece más temprano”

Ya sabemos que con los cambios de hora y las estaciones amanece y anochece más temprano o más tarde, pero a mi me sigue gustando madrugar, me hace sentir y siento que aprovecho más el día.

No hace falta ser psicólogo para entender cómo se comporta el ser humano en algunos momentos de su vida.

Podemos encontrar mucha sabiduría acumulada en muchos lugares a nuestro alrededor. Uno de esos rincones dónde se acumula conocimiento está en los refranes populares.

Se suele decir que “más sabe el diablo por viejo que por diablo” y es que la sabiduría no solamente es cuestión de inteligencia, habilidad o estudios formales.

Hay una gran parte de aprendizaje que se hace a base de experiencias acumuladas o vividas.

Nuestras abuelas podrían hablarnos de esto largo y tendido.

La experiencia de vida de nuestros mayores les hace conocedores de muchas enseñanzas que bien haríamos en escuchar de vez en cuando.

Los refranes son cápsulas de sabiduría, expresadas de manera ingeniosa. Por lo general son conservadores y se presentan en rima.

El origen de la palabra refrán, tiene sus raíces en la época medieval, más concretamente en las canciones. Los trovadores de aquel entonces, incluían varios versos al finalizar cada estrofa de dichas canciones.

Característica que hoy conocemos como estribillo  y denominaron a esta repetición poética refrain, es decir, refrán.

Son de aplicación práctica en la vida. Por esta razón, no acuden a los recursos de la fantasía y están distantes de la solemnidad.

En cambio, por lo general recurren a las ironías, las comparaciones, los tonos jocosos y las metáforas, para transmitir de manera concreta ese saber popular.

Atender a lo que algunos de estos refranes quieren decirnos puede ayudarnos en algunas cuestiones importantes de nuestra vida.

“Al mal tiempo, buena cara.”

Refrán que nos indica que ante las adversidades debemos tener una actitud positiva.

Al mal tiempo, un paragua, decía mi padre

Dios aprieta, pero no ahoga.

La vida nos pone a prueba, pero somos capaces de salir adelante.

No hay mal que dure cien años.

Cualquier problema se acaba solucionando con el paso del tiempo.

El que espera, desespera.

Cuando esperamos algo que no sabemos si ocurrirá nos ponemos muy nerviosos.

No hay mal que por bien no venga.

De una forma u otra siempre hay un aspecto positivo de casi todo.

Querer es poder.

Aquel que realmente desea algo, lo llega a conseguir.

Más vale maña que fuerza.

La inteligencia es superior a la fuerza bruta, esta nos hará realizar nuestros objetivos.

.Poco a poco se anda lejos.

Con tiempo y trabajo llegaremos a cumplir nuestros objetivos.

Nunca es tarde si la dicha es buena.

Cuando algo es positivo, aunque llegase en tardar siempre es bienvenido.

El que busca, encuentra.

Aquel que muestra interés por algo lo acaba realizando.

Un refrán que ha hecho mucho daño “Más vale pájaro en mano, que ciento volando”. Este refrán tiene una doble cara, algo que también es típico en el refranero. Su contrario sería “Quién no arriesga no gana”.

Así, las dos sentencias validan el comportamiento de los prudentes, pero al mismo tiempo de los valientes. No en vano, Aristóteles dijo que en el medio -entendido como punto de equilibrio- está la virtud.

Haz bien y no mires a quién.

Realizar actos positivos siempre es lo correcto, indistintamente de quién salga beneficiado.

Quien canta, su mal espanta.

Mostrarnos felices nos hará más receptivos a la felicidad de los demás.

Agua que no has de beber, déjala correr.

Aquello que no nos interesa no debe preocuparnos.

Del agua mansa líbrame Dios, que de la brava me libro yo.

Aquel que tiene una actitud tranquila y callada puede no ser digno de confianza en ciertas ocasiones.

Caras vemos, corazones no sabemos

Aunque el significado de este refrán nos podría llevar a la desconfianza y a no fiarnos de las apariencias, quiero rescatar la parte más amable su enseñanza.

Me gusta interpretar este refrán desde la parte que nos dice que no juzguemos a los demás por la primera impresión.

Acordarme de que nadie puede ver a simple vista el interior de una persona.

Especialmente en el campo de la psicología no podemos dar por hecho que una persona este bien solamente por llevarnos esa impresión.

Como bien dice el refrán, ver su cara no implica saber cómo está su corazón.

Con frecuencia, el sufrimiento humano no se escribe en el rostro o puede verse a simple vista.

Una persona puede sonreír y parecer alegre, pero sentir una intensa soledad y sufrimiento.

Alguien puede aparentar tener la serenidad de un mar en calma y estar experimentando una auténtica tormenta de pensamientos y emociones dentro de sí misma.

“La ropa sucia se lava en casa.”  Indica que hay confidencias o disputas que se deben quedar en el ámbito que se han producido. Este refrán se esgrime porque se tiene la sensación de que fuera de la situación concreta en la que se ha producido la disputa es difícil entender algunos comportamientos.

Vísteme despacio, que tengo prisa, otro de los especiales de mi abuela cuando me veía vestirme para el colegio con prisas poniéndome el jersey al revés infinidad de veces.

Por norma, las prisas no nos vuelven más hábiles o precisos. Pasamos gran parte del tiempo pensando en todo lo que tenemos que hacer casi sin prestar atención a lo que estamos haciendo en ese momento.

Mientras desayunamos, pensamos en lo que vamos a comer; mientras trabajamos, pensamos en lo que haremos después y, algunas veces, cuando la jornada laboral se termina seguimos pensando en el trabajo que todavía tenemos pendiente.

Cuando hablamos de nuestro bienestar emocional, hay que tener muy presente esta enseñanza.

Hacer las cosas despacio, con tiempo y centrándonos en aquello que hacemos nos ayuda a sentirnos mejor.

Comer, dar un paseo por la naturaleza, darnos una ducha se convierte en algo totalmente nuevo cuando le prestas la atención que se merece.

Una de las herramientas que utilizamos en psicología para aplicar este refrán es el mindfulness o atención plena.

Tomar conciencia de las sensaciones y vivencias que estamos experimentando aquí y ahora nos ayuda a ir más despacio, a fijarnos en los detalles y a mantener la calma en los momentos de tormenta.

Ande yo caliente, ríase la gente

Ya nos lo decía Luís de Góngora en su poema llamado Ande yo caliente, en el que con mucha elegancia criticó el lujo y la ostentación de su época.

También hacía referencia a él Miguel de Cervantes en su famoso Don Quijote de la Mancha, dónde nombra este antiguo refrán en una conversación que mantiene Sanchita con su madre.

“¡Mal año y mal mes para cuantos murmuradores hay en el mundo, y ándeme yo caliente, y ríase la gente! ¿Digo bien, madre mía?”.

Significado: Se dice cuando uno prefiere su gusto o comodidad a someterse a la opinión de los demás o a los convencionalismos sociales.

También se emplea para recomendar actuar rectamente y de acuerdo con la propia conciencia, sin tener en cuenta la opinión de los demás.

Desde hace años esta enseñanza y reflexión ha ido pasando de generación en generación.

De vez en cuando hace falta rescatarlo y preguntarnos a nosotros mismos si estamos siguiendo nuestros criterios o, por el contrario, nos estamos moviendo por la opinión ajena.

¿Cuántas veces hemos dejado de hacer o decir algo solamente por lo que pensarían los demás?

¿Cuántas energías y pensamientos dedicados a cuidar lo que puede ver el ojo ajeno?

Hacernos estas preguntas y ser conscientes de sus respuestas nos ayudará a valorar si hay momentos en los que merece la pena pasar frío para que el otro no se ría o, por el contrario, si se prefiere estar caliente conviviendo con las risas del de al lado.

Más vale prevenir que curar

También podríamos aplicar aquí aquel refrán que dice: “mujer precavida, vale por dos”.

Prevenir y cuidar de nuestra salud física cuando nos encontramos bien nos ayudará a que sigamos encontrándonos mejor.

Una vez que aparezca la enfermedad, el haber mantenido buenos hábitos puede hacer que el impacto de esta sea menor.

Y muy similar…Más vale prevenir que lamentar.

Tomar precauciones es una forma inteligente de evitar males mayores.

‘Dime de qué presumes, y te diré de qué careces’.    

El complejo de inferioridad y superioridad

Este refrán refleja que cuando una persona constantemente presume de forma exagerada, alguna cosa, algún bien o algún aspecto en específico que posee, es porque realmente no lo tiene y desea tenerlo, con este acto se pretende tapar, ante los demás y ante uno mismo, el hecho de que algo no se tiene y que se necesita.

Así mismo, y acorde al sentido del refrán, cuando se presume de algo, existe una necesidad de compensar una falta que se tiene, y de ocultar a los demás que dicha falta existe, claramente como una forma de tapar las inseguridades y debilidades de la persona.

‘No hay peor ciego, que el que no quiere ver’.                                El mecanismo de defensa de la negación.

El refrán en cuestión, propone que una forma de evadir los problemas, las situaciones y eventos desagradables y todo aquello que resulte molesto o dañino, es simplemente hacer como si no existiesen, como si no estuviesen ahí.

Esta ceguera selectiva es una forma de defenderse y de evitar el malestar que conllevan algunos eventos de la vida, las relaciones con las personas, los problemas cotidianos, la relación con uno mismo, etc.

Es una forma de no ver, aquello que no se desea ver; no por el hecho de no poder verlo, sino por el hecho de no querer verlo.

El hábito no hace al monje.

Nuestra forma de vestir o nuestra apariencia no representa quién somos realmente.

Cría fama y ponte a dormir.

Hace referencia a que si en una ocasión hemos actuado de una forma, la sociedad creerá que actuaremos siempre de la misma manera.

El que no la debe, no la teme.

Quién no ha realizado algo incorrecto no tiene por qué tener miedo de ninguna reprimenda.

Cada ladrón juzga por su condición.

Se refiere que aquel que realiza malas artes piensa que los demás también las llevaremos a cabo y emite sus juicios en base a esa escala de valores perversa.

Mal de muchos consuelos de tontos:

Situación nefasta a nivel mundial, ¿nos hemos creído que esto lo hemos ocasionado todos por igual?, ¿qué todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades?, ¿qué el estado de bienestar ha sido igual para todos? ¿quienes han sido los tontos y quienes los «listos»?

Mucho ruido y pocas nueces.

Se refiere a aquellos que hablan mucho sobre sus acciones venideras… pero nunca las realizan.

De tal palo, tal astilla.

Refrán que nos habla de la similitud entre dos familiares, normalmente padre e hijo o madre e hija. Efecto pigmalion

Se dice el pecado, pero no el pecador.

Cuando se habla de alguna cosa mal hecha pero no se quiere decir el autor.

A falta de pan, buenas son tortas:

Pues como la cosa está como está, te conformas y punto. Sino, ya veremos. Y luego nos toca a los psicólogos, convencer a la gente que lo normal es tomar tortas.

La cara B

El que parte y reparte, se queda con la mejor parte:

No creo que necesitéis ejemplos claros.

La avaricia rompe el saco.

Ser demasiado codiciosos nos puede llevar a perder todo lo que logramos

Quien se pica, ajos come.

Aquel que se muestra enojado por algo es señal de que aquella cuestión le es de importancia.

Tira la piedra y esconde la mano.

Este refrán nos hace referencia a aquellas personas que no son conscientes de sus malos actos, o bien que actúan de forma miserable y después disimulan para no ser pillados.

Ojos que no ven, corazón que no siente.

Aquello de lo que no somos conscientes no puede hacernos daño emocional.

Piensa mal y acertarás.

Ponerse en la peor situación nos hace estar preparados para todo lo que pueda ocurrir. Y, desgraciadamente, es fácil que esa hipótesis sea la que acabe ocurriendo. Ya sabemos lo que piensas lo atraes.

Del árbol caído, todos hacen leña.

Cuando alguien comete un error o es derrotado es cuando la gente aprovecha para malmeter.

Para muestra, un botón.

Se refiere a que con un pequeño ejemplo de algo podemos llegar a imaginarnos el resto.

Lo barato sale caro.

Aquello por lo que a veces pagamos poco dinero puede tener problemas que a la larga nos traigan un desembolso mayor.

La bolsa del miserable, viene el demonio y la abre.

¿Dónde va Vicente? Donde va la gente.

Refrán que hace referencia a aquellos que se dejan llevar por los demás.

Se puede llevar el caballo al río, pero no se le puede obligar a tomar agua.

Hace referencia a que podemos dar nuestro consejo a un allegado, pero depende de este seguirlo o no.

El que se excusa, se acusa.

Aquel que da explicaciones sin aparente necesidad suele ser porque realmente necesita darlas.

Sarna con gusto no pica.

Un mal que es aceptado de buen grado no nos causa molestia.

Mi abuela decía Sarna con gusto no pica. Pero mortifica

En casa del herrero, cuchillo de palo.

Nos habla de que no debemos dar nada por sentado por muy evidente que parezca, sobre todo se refiere que porque una persona realize cierto oficio no tiene por qué realizarlo en su propio hogar.

Preguntando se llega a Roma.

Pedir ayuda cuando no sabemos algo nos dará los instrumentos para alcanzar nuestro objetivo.

Refranes de todo el mundo

Cada cultura tiene también sus propios refranes. Estos reflejan una sabiduría particular, acopiada de acuerdo con la historia de cada pueblo.

Muchos de ellos son universales, pero se valen de referentes locales para expresarse. Estos son algunas muestras de estas valiosas cápsulas de conocimiento.

“Cinco dedos son hermanos, no iguales” (Afganistán).

Se refiere al hecho de que equidad no es igualdad. Cuando hablamos de equidad nos referimos a no dar a todos lo mismo sino a los que les corresponde en función a sus características individuales de manera que el resultado y no lo aportado sea lo que se equipare.

“La lluvia moja las manchas del leopardo pero no se las quita” (África) Este lindo refrán nos recuerda que las contingencias pueden afectar, pero no eliminan aquello que tenemos por naturaleza. Que por muchas tempestades que vengan nadie puede modificar elementos tan pegados a nosotros, como nuestra esencia.

“Nadie prueba la profundidad del río con ambos pies” (África) Una cápsula de sabiduría que elogia el valor de la prudencia. Así, el hecho de medir los riesgos puede darnos una gran ventaja para conseguir un buen resultado sin pagar un precio excesivo por ello.

“Si te detienes cada vez que un perro ladra nunca llegarás al final de tu camino” (Oriente Medio) Alude al hecho de que las distracciones pueden convertirse en obstáculos disfrazados para conseguir el objetivo que realmente perseguimos.

“La puerta mejor cerrada es aquélla que puede dejarse abierta” (China) Nos recuerda que la seguridad no está hecha de cerrojos, sino de confianza.

El dragón inmóvil en aguas profundas se convierte en presa de los cangrejos” (China) Se refiere a que hasta los seres más fabulosos se vuelven vulnerables en circunstancias específicas.

“El fuego de la leña verde proporciona más humo que calor” (España) Hace referencia a que acelerar los procesos lleva a un resultado limitado.

“La lluvia no se queda en el cielo” (Finlandia) Esta bella sentencia señala que los tiempos cambian y más tarde o más temprano, mejoran y nos dan una oportunidad. Parecido a uno más nuestro que dice que “no hay tormenta que cien años dure”.

“El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas” (India) Nos habla de la paz interior como la condición para disfrutar.

“Con uno solo de sus cabellos una mujer puede arrastrar un elefante” (Japón) Se refiere al poder de lo femenino, del que a menudo se subestima su capacidad.

“Quien tiene miedo tiene desgracia.” (Kurdistán) Nos recuerda que el temor atrae situaciones negativas, en parte porque la actitud que suele recomendar es el inmovilismo o el retroceso.

“Ser lento en dar es como negar” (Portugal) Alude al hecho de que se debe ser generoso a tiempo, porque de lo contrario la utilidad de la aportación puede quedar suprimida. Los recursos, mejor emplearlos o darlos a tiempo si este es en el fondo nuestro deseo.

“Para la hormiga el rocío es una inundación” (Europa Oriental) Nos habla acerca del hecho de que cada quien le otorga una dimensión diferente a las situaciones, de acuerdo con su pequeñez o grandeza. La misma tarea tiene una dificultad distinta dependiendo de la persona que se enfrente a ella.

“La suerte nunca da, solo presta” (Suecia) Una gran verdad: lo que llamamos “suerte” es un accidente temporal, que nunca echa raíces verdaderamente. Es algo con lo que no podemos contar, un elemento añadido con el que no podemos contar en positivo pero contra el que

La excepción hace la regla.

Siempre que algo sucede una y otra vez, en algún momento tiene que pasar de forma diferente

Del dicho al hecho hay un buen trecho:

Algunas personas me recuerdan a la película en la que de repente aparece el genio que te concede tres deseos, ¿recuerdas que forma adoptaba el genio? Humo.

Desde el «crearemos  tres millones de empleos» hasta «vamos a subir el impuesto a los ricos y bajarlo a los pobres».

Al fin y al cabo, los refranes recogen la cultura popular, y la psicología pretende comprender a las personas.

Decir refranes es decir verdades.

Nos indica que dentro de los refranes hay un pozo de sabiduría. Tal como estamos comprobando en el artículo que estás leyendo.

Mañana será otro día.

El dia de mañana puede ser mejor; debemos ser positivos.

Y el próximo lunes será otro programa de Mente Sana

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