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Ser fiel a uno mismo

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Ser fiel a uno mismo

La libertad de ser uno mismo

En una sociedad donde imperan los juicios de valor es importante la autenticidad Hay que conocerse bien y no tener miedo a indagar en nuestro interior

La libertad de ser uno mismo es la capacidad de actuar con autenticidad, aceptando la propia identidad sin máscaras, miedos o presiones sociales. Implica conectar con los deseos propios, respetarse y tomar decisiones autónomas.

Requiere un proceso de autoconocimiento y a veces terapéutico para eliminar patrones negativos.

Aspectos clave de la libertad de ser uno mismo:

Autenticidad frente al juicio: Implica mostrarse tal como uno es, sin buscar aprobación, dejando de lado las máscaras y superando el miedo al rechazo.

Aceptación propia: Significa reconocerse digno y valioso en el presente, aceptando cambios y fortalezas sin vivir condicionado por el pasado o el futuro.

Proceso de desaprendizaje: Requiere liberarse de creencias inculcadas y de la necesidad de complacer a otros, lo que a veces necesita un proceso terapéutico o de reflexión profunda.

Responsabilidad personal: Ser dueño de la propia vida conlleva la responsabilidad de asumir las consecuencias de las decisiones tomadas.

Integridad en las relaciones: Permite establecer conexiones reales y sólidas, sin perder la identidad propia en la pareja o la familia.

La búsqueda de este estado suele requerir un trabajo de introspección para conectar con la propia idiosincrasia, lejos de envidias o comparaciones, aceptando el momento presente.

Para Platón, la libertad no es hacer lo que uno quiere (libertinaje), sino el dominio de la razón sobre los deseos irracionales, permitiendo al alma alcanzar la virtud y el bien.

Es la capacidad de ser dueños de nuestra propia vida a través del autoconocimiento y la educación, ascendiendo del mundo sensible a las ideas.

Aspectos clave de la libertad en Platón:

Autodominio y Razón: La verdadera libertad existe cuando la parte racional del alma gobierna sobre las pasiones e impulsos irracionales. Un individuo es libre si sus deseos racionales dominan su vida, alcanzando así el bien.

Crítica a la democracia extrema: Platón considera que el exceso de libertad (hacer lo que plazca) en una democracia conduce a la esclavitud personal y a la anarquía, ya que las leyes pierden su fuerza y las pasiones desatadas dominan a los ciudadanos.

La educación como liberación: La libertad implica librarse de la ignorancia, similar a salir de la «caverna» platónica para ver la verdadera realidad.

Libertad Política: La ciudad es libre cuando está gobernada por la razón (los filósofos reyes) y no por los deseos desordenados de la multitud.

En resumen, la libertad para Platón está estrechamente ligada a la justicia, la sabiduría y la virtud, no al «exceso de libertad», que según él conduce al «exceso de esclavitud» y a la tiranía.

En los años que llevo acompañando a las personas en su desarrollo personal, observo que hay ciertas preguntas que nos planteamos prácticamente todos en algún momento de nuestra vida y que prevalecen desde la Antigüedad.

Tendemos a darle vueltas a cuestiones del tipo ¿quién soy yo realmente? o ¿cómo puedo llegar a ser yo mismo?

Hay una tendencia a martirizarse, a funcionar bajo unas creencias que nos bloquean y estresan ante el cambio y la incertidumbre.

Las personas se orientan a menudo por lo que creen que deberían ser y no por lo que son en realidad.

Se vive demasiado condicionado por los juicios de la gente y se trata de pensar, sentir y comportarse de la manera en la que somos

¿Qué significa ser uno mismo?

Ser uno mismo no es imponer a los demás tu forma de ser.

Es, por encima de todo, trabajar en tu mejor versión, esa que te permite sentirte libre, realizado y feliz.

“Ser uno mismo”. Nos insisten en este mensaje de manera constante, casi desde que venimos al mundo.

Nos lo dicen nuestros padres, profesores, nuestros mejores amigos y hasta el mundo del marketing y la publicidad.

Sin embargo, ¿qué significa realmente eso de ser nosotros mismos?

Lo cierto es que nos hemos convertido en ese tipo de personas que no tienen dudas a la hora de definirse en sus redes sociales.

Sin embargo, echamos mano de definiciones genéricas y huecas para expresar quiénes deberíamos ser, pero rara vez describimos quiénes somos en realidad.

Y no lo hacemos porque no siempre lo sabemos. También porque vivimos -en la mayoría de los casos- dominados por condicionamientos externos.

Queremos encajar. Aspiramos a formar parte del entorno que nos rodea.

Necesitamos gustar y ser aceptados, y esta necesidad nos resta autenticidad y hasta bienestar psicológico.

Así, en una sociedad acostumbrada casi siempre a señalar a quien piensa, siente y actúa de manera única y diferente, cuesta lo indecible atreverse a ser nosotros mismos en toda nuestra esencia…

“Conviértete en lo que eres”.

-Píndaro-

Ser auténticos es un viaje que dura toda la vida y en el que debemos invertir esfuerzos cada día.

Ser uno mismo quiere decir…

En buena parte de las películas, series y libros orientados al público infantil y juvenil se les insta a descubrir su auténtico yo.

Son héroes y heroínas que rompen moldes, personajes luminosos que, por sus características únicas, siempre salen victoriosos.

Sin embargo, cuando el niño o la niña se asoma al mundo, descubre que lo han estafado. La realidad es muy diferente.

Impera el reino del selfie y los filtros, recursos que, desde bien temprano, los habitúan a mostrar un falso yo.

Los adolescentes aprenden que para integrarse deben imitar a los demás.

De manera que aquello de “sé tú mismo” no es más que un mandato vacío que queda bien como frase en Instagram, pero que es mejor no llevar a la práctica.

Y es aquí donde surgen los problemas.

Cuando uno busca diluirse en los convencionalismos externos sin conectar con su esencia, sufre.

Los jóvenes se sienten cada vez más presionados, agobiados, ansiosos y vacíos. Crean personajes y narrativas a las que se ajustan a la fuerza, como con un calzador.

Después, la vida aprieta tanto que surgen la ansiedad, los trastornos de conducta alimentaria, las autolesiones…

Revelar nuestro verdadero yo es todo un desafío en este mundo en el que importa más lo digital, la felicidad en línea y aparentar una belleza y un atractivo sin igual a golpe de filtros.

Es necesario hacer un cambio, iniciar una revolución en la que empezar a ser uno mismo. Veamos cómo.

En un mundo dominado por lo digital, las personas se han habituado a construir falsos yo que solo ocasionan infelicidad.

Ser uno mismo significa explorar quién eres y aceptarte

Ser uno mismo implica volver la mirada hacia dentro.

Estamos tan habituados a mirar, admirar e incluso a imitar a los demás, que muchos se han convertido en autómatas sociales.

Tal vez sea hora de volvernos un poco miopes para descansar la vista en lo que nos queda cerca: en nosotros mismos.

Descubramos qué nos define, qué situaciones, experiencias y sensaciones nos hacen sentir bien.

Hagamos oídos sordos a lo que se espera de nosotros y pongamos el oído en nuestra voz interna.

Tal vez tenga muchas cosas que decirnos. Aceptemos cada uno de nuestros matices y singularidades, porque en la esencia está la verdad, nuestro auténtico ser.

Ser tú significa arriesgarte

Cuando uno se atreve por fin a ser uno mismo deja los miedos a un lado, así como la vergüenza y la inseguridad.

Duele más toda una vida silenciando quienes somos, que revelando en un momento dado lo que sentimos y necesitamos.

Para ello, se necesita valentía y grandes dosis de amor propio, pero el esfuerzo no solo valdrá la pena. Valdrá la felicidad.

Una investigación de Guler Boyraz y sus colegas de la Louisiana Tech University destacan un aspecto interesante. Las personas que se muestran siempre más auténticas evidencian menos niveles de estrés y mayor bienestar psicológico.

Por tanto, si deseamos tener una vida más plena, atrevámonos a ser nosotros mismos en cada momento y situación.

La autenticidad requiere desactivar narrativas internas negativas

Todos somos el producto de nuestra educación, nuestras experiencias y la cultura que nos rodea.

Esto significa que hemos integrado esquemas de pensamiento y percepciones claramente contraproducentes.

Ejemplo de ello son todas las narrativas relativas al aspecto físico con las que nos educan (demasiado gordos, flacos, demasiados bajos, altos…) como también los comentarios sobre nuestras valías y competencias (no vales para esto, ni se te ocurra estudiar aquello otro…).

Detectemos esas percepciones negativas en nuestro diálogo interno y transformémoslas.

Sustituyámoslas por fortalezas, tomemos contacto con nuestro potencial, virtudes, sueños y necesidades y focalicemos la atención en esas áreas más positivas. Claves de la psicología positiva

Para ser tú mismo debes aceptar tus virtudes y defectos. Eres tus fortalezas y también tus vulnerabilidades.

Ser tú mismo significa trabajar siempre en tu mejor versión

Nuestra identidad y nuestro yo interno son una dimensión poliédrica.

Están formadas por muchas caras: unas son más luminosas y otras son un poco más grises.

No somos perfectos y esa imperfección también integra y define lo que somos.

Sin embargo, ser uno mismo significa trabajar cada día en nuestra mejor versión, en dar siempre lo mejor de nosotros mismos.

Esto implica también no imponer nunca a los demás quiénes somos, lo que queremos y lo que nos gusta.

El respeto es clave. La autenticidad es celebrar que cada uno de nosotros tiene su visión del mundo y que todos podemos convivir.

Si nos esforzamos en ser mejores cada día, en cuidarnos, valorarnos y valorar a quienes nos rodean, esa convivencia será más plena.

-Thomas Szasz dijo

“A menudo las personas dicen que aún no se han encontrado a sí mismas. Pero el sí mismo no es algo que uno encuentra, sino algo que uno crea”.

Practicar la vulnerabilidad también es celebrar quién eres

Hay otro elemento decisivo que deberíamos practicar mucho más. Para ser uno mismo debo mostrar también mis vulnerabilidades.

Esto es algo complicado, es cierto. Hay áreas de nosotros mismos que no nos gustan o que tememos revelar a los demás.

No lo hacemos porque nos asusta recibir críticas o, peor aún, que no nos entiendan.

Sin embargo, para celebrar quiénes somos con plena autenticidad, es bueno sincerarnos. Revelar miedos, heridas del ayer, sueños frustrados y hasta enfermedades crónicas.

Si todos lo hiciéramos, tal vez descubriríamos lo increíblemente parecidos que somos; caerían muchas máscaras, filtros y falsedades para abrazarnos de manera más auténtica, sencilla y significativa.

Vale la pena intentarlo. Ser uno mismo es una tarea difícil en un mundo algo frívolo, sin embargo, todo esfuerzo valdrá la pena.

La libertad de ser quien eres

Una de las claves de la vida es sentir que tomamos las riendas de ellas y que vivimos como realmente queremos vivir, sin miedo, sin limitaciones. Que nosotros tenemos el control.

Cada ser humano tiene una marca única que lo distingue y es lo que lo hace especial.

Sin embargo, al mismo tiempo, muchos le tememos ser como somos realmente; sentimos que nos falta esa libertad.

Por tanto, estamos en una constante de búsqueda por mejorar o ser alguien diferente.

Esto se debe a que casi nunca estamos conformes con quienes somos o con como nos perciben.

Pero esta constante lucha entre ser quienes queremos ser y no como realmente somos, nos trae innumerables conflictos internos.

Todo junto a una buena dosis de estrés y ansiedad, e incluso trastornos que ni nos imaginamos que podríamos tener, como problemas de socialización.

Es cierto que es imposible no verse influenciado por el contexto cultural en el cual nos encontramos.

Sin embargo, no debemos dejar que este sea el que domine cada parte de lo que somos.

Ya que perderemos nuestra originalidad y nos cuestionaremos cada cosa que hagamos dentro de ese contexto social.

¿Por qué nos dejamos influenciar?

Simplemente, se trata de querer encajar, de querer ser aceptados y poder disfrutar de una buena vida social.

Pero, ¿cuántas veces se nos ha dicho que hagamos algo que no queremos y lo hacemos para no ser rechazados o recibir burlas?

Bajo ningún concepto queremos ser rechazados o marginados de la sociedad. Básicamente, son dejamos influenciar por ese temor a vernos solos y no encajar. Por ser excluidos del grupo.

Por esta razón a veces pensamos en ser otra persona o en desear una vida diferente.

Porque no estamos conformes con quienes somos, o simplemente creemos que los demás tienen vidas mejores y más emocionantes. Pero, ¿realmente esto es cierto? ¿Nos detenemos a evaluar esa vida que tanto queremos y la nuestra?

Muchas veces pasamos por alto que somos personas increíbles y muchas veces admiradas por otros que nos rodean y quienes están orgullosos de nosotros.

Pero esto no lo es todo, ser tú mismo te da poder de decidir por ti mismo, te da poder y libertad de actuar conforme a tus propias creencias y todo lo que sientes.

¿Qué nos falta para optar por la libertad de ser nosotros mismos?

En ocasiones, nos falta confianza y amor hacia nosotros mismos porque no sabemos ver nuestras cualidades positivas.

Generalmente, tendemos a fijarnos en todo aquello que nos falta y que deseamos mejorar. Obviamente, esto lo hacemos por comparación.

Así, solemos compararnos siempre con aquellos que consideramos que tienen más y son mejores que nosotros en algo.

Y esto ocurre cuando nos fijamos excesivamente en nuestros defectos. Pero es un error valorarse tan injustamente a uno mismo y sobrevalorar a los demás,

No estamos siendo objetivos con nosotros mismos.

Sabes que eres tú mismo el que lleva las riendas de tu mundo interior y el exterior te ayudará a alcanzar una felicidad más plena, ya que es cierto que no todo lo controlamos, pero en lo que respecta a nosotros, estaremos seguros que podemos con ello con simple trabajo y esfuerzo.

Según Hermann Hesse, nada es más importante que ser fiel a uno mismo.

¿Pero qué podemos hacer para ser nosotros mimos?

En realidad, hay muchos consejos que se le pueden dar a alguien que quiera ser él mismo.

En primer lugar, averigua quien eres

Potencia tus virtudes, todo aquello en lo que destaques o se te de mejor

Si no encuentras nada en lo que destaques, potencia aquello que te interesa

Conoce tus límites y trata de mejorarlos lo más que puedas

Sigue la vida que realmente te haga feliz

Rodéate de aquellos que te apoyen y te animen a seguir tu camino

En conclusión, intentar agradar a los demás todo el tiempo no es lo más indicado, porque te llevara a hacer cosas que no te gusten.

No pienses mucho en cómo la gente te ve, la gente envidiosa siempre encontrara cosas negativas que decir de ti, y si te basas en ello, te estarás torturando a ti mismo.

Se original, se quién eres, eso te dará una mejor vida porque estarás viviendo bajo tus propias reglas y posibilidades.

Sentirás tu propia libertad.

En última instancia, serás tú quien determine tu vida.

“NO HAY NADIE EN TODO EL UNIVERSO QUE TU CUANDO CONFIAS EN TI MISMO”

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