RELACIÓN TÓXICA ENTRE UN NARCISISTA Y UN EMPÁTICO
Narcisismo: ¿trastorno psicológico o palabra que se ha puesto de moda?
Hay palabras psicológicas que se han puesto muy de moda. Y una de ellas es “narcisista”.
Hoy parece que cualquiera que se haga muchas fotos, necesite atención o tenga ego ya entra automáticamente en esa categoría. Pero la realidad psicológica es un poco más compleja.
Vivimos en una sociedad que premia muchísimo la imagen, la validación externa y la necesidad de reconocimiento. Likes, seguidores, exposición constante, éxito visible, cuerpos perfectos, vidas aparentemente perfectas…
Todo parece empujarnos a demostrar continuamente cuánto valemos. Y eso influye en cómo nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás.
Porque el narcisismo no consiste simplemente en quererse mucho.
De hecho, muchas personas con rasgos narcisistas esconden justo lo contrario: una autoestima muy frágil que necesita alimentarse constantemente de admiración externa.
Necesitan sentirse especiales, superiores o imprescindibles para no venirse abajo emocionalmente.
Y cuando no reciben esa validación, reaccionan mal.
La psicología lleva años estudiando el narcisismo. Investigadores como Jean Twenge y Keith Campbell hablaron incluso de una “epidemia narcisista” relacionada con culturas cada vez más centradas en la imagen, el individualismo y la exposición pública.
Las personas narcisistas no suelen frecuentar las consultas de los profesionales de la psicología y la salud mental, pero es bastante común que algunos pacientes refieran problemas a raíz de la convivencia con personas de perfil narcisista.
El narcisismo es uno de los rasgos de personalidad más investigados del ámbito de la psicología.
Si se da en una intensidad extremadamente alta, puede llegar a dar paso a trastornos mentales, como el Trastorno Narcisista de la Personalidad, pero incluso en niveles bajos presenta características llamativas y, a veces, ocasionadoras de conflictos.
1. Sentimiento de grandiosidad
Las personas narcisistas hablan y actúan como si fuesen parte de la élite más importante del planeta Tierra.
Esto se nota, por ejemplo, en la manera de dirigirse al resto de personas: no es necesariamente hostil (no suele serlo o al menos al principio), pero se basa en la presuposición de que uno mismo tiene el poder y el otro debe adaptarse a uno.
Pero no todos los narcisistas expresan de un modo transparente su sentimiento de grandiosidad.
Algunos adoptan un perfil más bien bajo y discreto.
En estos casos, el sentimiento de grandiosidad se basa en fantasear con un futuro en el que se ostentará un poder que someterá al resto, y en cultivar resentimiento contra aquellos que se percibe como mejor valorados por sus entornos sociales.
2. Se frustran rápidamente
Cuando algo no sale bien, las personas narcisistas reaccionan con ira y de una manera rápida, casi automática.
Esto es así porque la autoimagen grandiosa que tratan de mantener a través de sus actos y de su interacción con el entorno y con los demás puede verse dañada profundamente con cualquier contratiempo.
3. Aspiran a roles de liderazgo
Otra de las características de las personas narcisistas es que, para que la realidad encaje lo máximo posible con su autoimagen, tratan de ganar poder y llegar a roles de liderazgo.
No es que sean mejores líderes de por sí, sino que tratan de evitar la disonancia cognitiva de ostentar un rol bajo jerárquicamente y, a la vez, creer que se es más que el resto.
4. Tienen baja autoestima
Puede parecer contraintuitivo, pero las personas narcisistas tienen, detrás de la coraza que es su imagen pública, más inseguridades que el resto.
Es por eso que les frustra profundamente si el resto no les muestra el debido respeto (que, para que satisfaga a sus expectativas, es muy alto).
Así, el autoconcepto de estas personas es una cuestión de todo o nada: por defecto, se da por supuesta una autoimagen idealizada, pero el más mínimo roce con la realidad genera mucho malestar y pone en jaque a todas las creencias sobre uno mismo.
5. Se inventan historias para no asumir sus errores
Las personas narcisistas tienen serios problemas a la hora de aceptar que han cometido un error, y evitan mostrar debilidad pidiendo perdón.
Por eso proyectan la culpa sobre otros, llegando a extremos en los que el fracaso de una acción que han realizado ellos es visto como culpa de otra persona que no está presente, por ejemplo, por haber comprado un objeto o material de mala calidad con lo que no se puede trabajar bien.
A veces, la frustración que produce no poder inventarse sobre la marcha una historia mínimamente creíble sobre por qué otra persona tiene la culpa de lo que uno ha hecho puede llevar a aumentar el grado de frustración y de enfado.
6. Valoran mucho la estética y las apariencias
Las personas narcisistas están constantemente juzgando al resto, y por ello necesitan una manera fácil y sencilla de hacerlo.
A la práctica, eso significa que se fijan mucho en las apariencias de las personas: la ropa que usan, su estilismo, etc.
No tienen por qué valorar mejor a quienes encajan mejor con los cánones de la moda, sino que atribuyen más o menos “carácter” y “personalidad” a quienes cumplen con ciertos requisitos.
7. Se lo toman todo como algo personal
Las personas narcisistas creen que todo lo que ocurre forma parte de un concurso de popularidad. Lamentablemente, eso significa que muchas veces se ven superadas por alguien, incluso aunque ese alguien ni siquiera se proponga agradar al resto.
En estos casos, el narcisista se siente atacado y puede adoptar estrategias de ataque contra el otro, no siempre enfrentándose a él directamente.
8. No conciben el concepto de “crítica constructiva”
Para las personas narcisistas es inaceptable que alguien ponga el foco de la atención en sus errores y debilidades. Por eso, la idea de que esas críticas puedan servir para mejorar en el futuro no tiene sentido.
9. Controlan mucho su imagen en redes sociales
Son personas muy escrupulosas a la hora de filtrar la imagen que dan en redes sociales como Facebook.
Además de tender a tener agregados a muchos “amigos” (ya que tener muchos da una imagen de popularidad, se los conozca o no), muestran tan solo aquellas fotografías personales que han pasado por un proceso de selección.
En ocasiones, utilizan programas de edición de imagen para retocar estas fotos procurando que no se note.
Las redes sociales no crean el narcisismo, pero sí pueden amplificar ciertas conductas: la necesidad constante de aprobación, compararse continuamente o convertir la vida en un escaparate.
Convivir con personas narcisistas puede ser emocionalmente agotador.
Porque muchas veces las relaciones giran alrededor de ellas, de sus necesidades, de sus emociones y de su visión del mundo.
Les cuesta escuchar, tolerar críticas o aceptar que otras personas también necesitan espacio, atención y cuidado. Y eso genera vínculos muy desequilibrados.
A veces el narcisismo no aparece de forma exagerada o caricaturesca.
Se cuela en cosas pequeñas y cotidianas: personas que monopolizan las conversaciones, que siempre llevan el foco hacia ellas, que invalidan lo que sientes o que convierten cualquier desacuerdo en un ataque personal.
Personas incapaces de pedir perdón porque eso pondría en peligro la imagen idealizada que tienen de sí mismas.
LA VERDAD BRUTAL DETRÁS DE LA RELACIÓN TÓXICA ENTRE UN NARCISISTA Y UN EMPÁTICO
¿Qué sucede cuando una persona altamente empática está en una relación con una persona narcisista que carece de empatía y tiene un inmenso sentido de autoimportancia?
Tóxico y doloroso (para el empático).
Todos los narcisistas tienen una cosa en común de la que debes ser consciente: son personas emocionalmente heridas.
Por lo general, es algún trauma de la infancia lo que les dejó cicatrices de por vida.
Probablemente se han sentido poco apreciados y despreciados en un período de su vida, lo que los ha convertido en un constante “buscador” de la validación y admiración de los demás.
Los empáticos, por otro lado, son los “sanadores” de la sociedad.
Son muy sensibles y empáticos, ya que son capaces de sentir las emociones de los demás como propias.
Quieren ayudar y proteger a todos los necesitados, y tratarán de eliminar el dolor y el daño emocional de los narcisistas.
Sin embargo, estas virtudes que poseen los empáticos pueden convertirse en su perdición si no son lo suficientemente cuidadosos.
Por lo tanto, cuando estos dos opuestos se encuentran, la atracción es enorme, pero tóxica.
Esto se debe a que el empático no ve el lado oscuro del narcisista.
Una persona narcisista es una persona que puede succionar el alma de todas las personas con las que entra en contacto.
Es una manera narcisista de sentirse validado mientras que hace a otros frágiles y desequilibrados y los utiliza para necesidades futuras.
Esta situación puede ser muy confusa para un empático. Un empático podría ni siquiera ser consciente de que está tratando con un narcisista porque su naturaleza sensible les hace ver sólo lo bueno en todos.
Los empáticos tienden a pensar que todo el mundo es como ellos, que la gente es realmente buena de corazón.
Esta ingenuidad, por admirable que sea, puede ser perjudicial para ellos porque no todo el mundo es honesto y bueno como es, y cada uno tiene sus propios intereses.
La agenda de un narcisista es manipular.
Quieren tener el control total de los demás y utilizarlos como una “herramienta de validación” en su necesidad de elevarse por encima de ellos. La agenda de un empático, por el contrario, es una de amor, cuidado y sanación.
Nunca puede haber un equilibrio entre estas dos naturalezas contrastantes.
Sin embargo, si inician una relación, esta relación pronto se convertirá en un círculo vicioso del que será casi imposible salir.
Cuanto más afecto y amor dé el empático, más en control sentirá el narcisista, haciendo de la empatía la víctima.
El empático pronto se sentirá herido y comenzará a sentirse como la víctima, lo que a su vez puede darle algunos rasgos narcisistas.
Cuando un narcisista ve que el empático está herido, puede darles un sentido de validación. Porque cuanto más infeliz es el empático, más feliz se siente el narcisista.
El empático infeliz comenzará entonces a buscar sentimientos de amor y apoyo del narcisista.
En este punto, el empático se centrará únicamente en sus sentimientos de dolor y buscará la validación y el amor, sin darse cuenta de que ellos no son los culpables de esto – el daño viene del narcisista.
Es esencial que el empático despierte y se dé cuenta de esto antes de que ellos mismos se ensimismen y se vuelvan narcisistas; porque la verdad es que todo aquel que está profundamente herido es vulnerable para convertirse en narcisista.
Entonces, ¿cómo puede un empático detener el daño y poner fin a esta relación tóxica con un narcisista?
Todo plan de tener una conversación con un narcisista es inútil, porque el narcisista, aunque muy carismático, es una persona muy manipuladora también, y tratará de culpar al empático por su dolor y el de ellos también.
Hará que el empático se sienta responsable de todos los problemas de la relación.
El empático tiene una opción: podría seguir siendo la víctima en el juego del narcisista, o podría encontrar la fuerza necesaria para alejarse y terminar la relación.
El empático debe aceptar el hecho de que el narcisista nunca cambiará. Y la espera de que un narcisista cambie es una pérdida de tiempo precioso.
Al final, todo lo que importa es que dejemos que los demás nos traten como creemos que merecemos ser tratados.
Si un empático elige voluntariamente permanecer en este tipo de relación tóxica con un narcisista, es su manera de pensar que no se merecen algo mejor que eso.
Esto no podría estar más lejos de la verdad. Los empáticos tienen que entender que no es su trabajo arreglar a otros, especialmente a aquellos que no quieren ser arreglados, ya que no son conscientes de su desorden.
Los empáticos deben darse cuenta de que el trato que reciben de los narcisistas no es un trato que merecen y deben encontrar el valor para alejarse por completo.
Muchas personas terminan dudando de sí mismas cuando conviven durante mucho tiempo con alguien así.
Porque la validación llega a ratos.
Un día te idealizan y al siguiente te ignoran o te hacen sentir insuficiente. Y ese refuerzo intermitente engancha muchísimo a nivel emocional.
Por eso una de las claves más importantes cuando tienes cerca a alguien con rasgos narcisistas es dejar de buscar continuamente su aprobación.
Porque cuanto más dependas emocionalmente de su reconocimiento, más vulnerable te sentirás.
También es importante aprender a poner límites sin entrar en guerras eternas.
Muchas personas se desgastan tratando de hacer entender a alguien narcisista cómo les hace sentir.
Pero no siempre tienen la capacidad de empatía o autocrítica. Y vivir intentando convencer continuamente a alguien de que cuide tus emociones termina siendo agotador.
A veces el límite más sano es algo tan sencillo como decir: “Esto no lo voy a permitir” o “no voy a hablar contigo si me faltas al respeto.”
Sin justificarte demasiado ni entrar en bucles infinitos.
A veces el límite más sano es algo tan sencillo como decir: “Esto no lo voy a permitir”
Y cuidado, porque vivimos en una época en la que todos podemos caer un poco en comportamientos narcisistas sin darnos cuenta.
La necesidad de enseñar constantemente lo que hacemos, de buscar validación rápida o de medir nuestro valor en función de la atención que recibimos está muy presente.
Por eso creo que esta reflexión no va solo sobre “los otros”. También va sobre nosotros.
Te invito a hacerte desde la serenidad, honestidad y respeto hacia ti mismo, las siguientes preguntas:
⚖️ ¿Cuánto dependo de la aprobación externa?
🚀 ¿Cuánto necesito demostrar?
💬 ¿Cuánto me afecta no sentirme visto o reconocido?
Las personas emocionalmente sanas no necesitan sentirse superiores para sentirse valiosas.
Y tú tampoco necesitas mendigar validación para recordar quién eres.
